jueves, marzo 13, 2008

Cuando te quedas con lo que no es tuyo

Hoy voy a hablarles de la apropiación indebida. Como su nombre indica, sucede cuando alguien toma como propio algo que no es suyo. De forma un poco más rigurosa, la Wikipedia define la apropiación indebida como:

delito contra el patrimonio (en ciertos países, delito contra la propiedad) consistente en el apoderamiento de bienes ajenos, con intención de lucrarse cuando esos bienes se encontraban legalmente en su posesión a través de otros títulos posesorios distintos de la propiedad.

En este caso me voy a salir de lo que indica la ley para hablarles de otro tipo de apropiación indebida. No me refiero a dinero, bienes inmuebles, activos y demás. Simplemente, aunque no sea ilegal, no esté penado, aunque ni siquiera sea un ilícito civil, no puedo soportar que alguien se apropie de símbolos que no le pertenecen.

Cuando en 1936, el bando nacional se alzó contra la República, escogió como bandera la rojigualda, la bandera española desde 1785, en contraposición a la republicana, de colores rojo, gualda y morado. Posteriormente, en 1938, decidió sustituir el escudo de España con el conocido como el "aguilucho". Lo siguiente ya lo sabemos todos: ganaron la guerra, modificaron ligeramente la bandera de nuevo, se estableció un régimen dictatorial, se reprimió toda clase de actividad disidente y finalmente Franco murió. Según algunos, fue una "época de extraordinaria placidez".

Tras morir Franco tuvo lugar lo que hoy conocemos como la Transición. Un periodo tenso, difícil, en el que se hicieron muchos cambios, pero siempre con el temor de que los vencedores de la Guerra Civil volviesen a levantarse en armas. Es por esto que nunca se castigó a quienes se alzaron contra un régimen democrático, y las diferentes facciones de derecha y ultraderecha -el bando nacional durante la dictadura- quedaron impunes. Tras unos cuarenta años de dictadura, se eliminó el pajarraco de la bandera, pero el alarde y la ostentación que de la rojigualda se hizo durante el franquismo hacen que hoy, no siempre pero sí en muchas ocasiones, se relacione la bandera española con movimientos ultraderechistas, franquistas y antidemocráticos. Podemos decir entonces (no se fíen del mayestático, que lo digo yo) que la apropiación indebida de la bandera que hizo el franquismo le ha robado a los españoles su derecho a tener una bandera que los represente a todos, y con la que puedan identificarse.

Del mismo modo sucederá supongo, a quien, sobre todo desde fuera de Euskadi, vea la ikurriña. La bandera de Euskadi, la oficial de la Comunidad Autónoma, es una bandera que representa a un grupo de gente y a cierto área geográfico. Que cada cual defina lo que abarca ese área y aquél grupo, que no es el tema que nos ocupa. Como decía, probablemente alguien de fuera de Euskadi sólo vea la ikurriña cuando hay alguna manifestación de la izquierda abertzale. Para ellos, una ikurriña es símbolo de violencia, de pelea, de asesinato, de independentismo, cuando esa bandera es tan llana y normal como cualquier otra, ya sea la de Italia o la de la Rioja. Pero la izquierda abertzale se ha apropiado indebidamente de ella, haciendo parecer que no representa al resto de los vascos. Debido a esto, cualquier acto (político, deportivos o de cualquier disciplina) despertará, aunque sea de forma subconsciente, una sensación de rechazo en gran parte de la población.






Del mismo modo ocurre con la esvástica. Un símbolo milenario, de gran presencia e influencia en Asia despierta hoy inmediatamente nuestros recelos y sospechas contra todo aquello que lo lleve.

La esvástica ya estaba presente en los movimientos nacionalistas alemanes de comienzos del siglo XX. Su carácter místico-esotérico apasionaba a personas influyentes en el panorama político alemán de la época. El movimiento nazi escogió la esvástica como símbolo de la lucha por la victoria del hombre ario. De nuevo, el hacer propio un símbolo que no lo es, hace que a los occidentales nos sorprenda ver monasterios budistas con esvásticas. Personalmente, he llegado a ver un vídeo en el que aparecía un birmano en bicicleta con un casco militar nazi (con la esvástica nazi, en su círculo blanco en su cuadrado rojo) paseando por un pueblo de birmania. Desconcierta la imagen, créanme, pero él y el resto de viandantes andaban tan tranquilos sin la menor pertubación. Por enésima vez, la apropiación indebida de un símbolo perjudica a la humanidad, que ve cómo se desplaza el significado tradicional de un símbolo por otro posterior.

Podríamos enumerar más ejemplos, hoy en día, una pegatina de un toro de Osborne en el coche suele implicar, si no cierto orgullo nacionalista español, sí cierta cultura de discotecas, desfases y callejeo. Pero no todos los intentos tienen éxito. Recientemente se ha oído en internet algunas voces diciendo que el árbol de Navidad es un símbolo cristiano y no pagano. En este caso se trata de un intento de apropiación indebida. O por ejemplo, el pañuelo palestino, que aun siendo una prenda de vestir como cualquier otra, a los ojos de muchos convierte a quien lo lleve en un "rojo" cuando no en un "radical antisistema", que dirían los informativos de Antena 3.

Después de explicarles todo esto, llega para mí el quid de la cuestión. Va a resultar frívolo, lo sé de antemano, porque he dado ejemplos de carácter político, o lo que es lo mismo, he enredando en las fibras sensibles de muchos y ahora voy a quejarme de una serie de televisión. Que si no es tan importante, que si tal que si cual, que si las banderas que si lo otro... Esto también es cultura, y merece su parcela de respeto. (De nuevo, excusatio non petita... )Vamos allá.

Soy fan de series. De muchas series. Pero ninguna como Los Soprano. No puedo decir que sea mejor o peor que ninguna otra, porque, como decía mi primo (tengo primo, tengo "niña"... ya soy como Rajoy): "Los Soprano juega en otra liga". Es decir, no puedo afirmar que sea mejor ni peor que Perdidos, Damages o Dexter entre otras. Es un tipo de serie totalmente diferente al resto. No tiene nada que ver con las demás. La forma de hacer las cosas, la manera simple de contarlo... parece obvio, pero es realmente nuevo, nada que ver con otras series. De ahí mi gran admiración por esa serie. Una interpretación genial empezando por James Gandolfini (Tony Soprano) y siguiendo por el resto de los personajes. Es la serie de la primera década del siglo XXI, aunque empezase en 1999 y acabase en 2007. Y mira que me encanta Dexter y me gusta Perdidos, pero como ya discutí con la niña en otra ocasión, como serie, Los Soprano es más serie.

A lo que iba. Lo que más me fastidia, lo que más me revienta es cuando alguien se apropia de un símbolo que no le corresponde, le da otro significado y lo publicita para que crean quienes no lo conocían anteriormente crean que es suyo. Por eso me duele tanto que la "r", LA "r" de Los Soprano haya sido vilipendiada por esa simplona y burda telenovela llama "Sin tetas no hay paraíso".




Los siento mucho, señores, pero la genialidad de la "r" pertenece (que yo sepa) a Los Soprano, y el hecho de querer que la gente identifique LA "r" con su serie debería ser suficiente para despedir a quien tuvo esa "genial" idea. Lo siento, pero no.

Les habló un servidor que quemaría TODAS las banderas (una por una), pero al que le hierve la sangre cuando alguien se aprovecha de algo genial para intentar vendernos basura.

Actualización: ¡¡¡Aaaargh!!! ¿¡Quién ha sido la alimaña que ha hecho esto!? ¿Cómo no les vi venir? Lo han intentado y casi lo han conseguido, esos malditos bastardos... Esos hijosdeputa de Telefónica lo están haciendo impunemente. Bueno, realmente hay que culpar a los creativos que han "diseñado" esa campaña. Si existe un dios debería castigarlos con pústulas purulentas bajo la lengua y con larvas de gusano en el cerebro mientras arden eternamente empalados en alambre de espino... Tengo que agradecer de nuevo a RosaPalo, que es la que me ha avisado. (Niña, te quiero hoy más que ayer pero menos que mañana. Pero vamos, de forma exponencial, donde el exponente tiende a mucho.) A lo que voy. Resulta que Timofónica ha hecho un anuncio para vender el dúo, en el que dos manos, al ruido de una voz "robotizada" y una musiquilla cutre electrónica se mueven, extienden y recogen sus dedos al ritmo de la música, dejando ver el texto. Aquí lo tienen.



Pues bien, al hilo de lo que contaba al comienzo, mi odio más visceral empieza a crear corrientes de aire a mi alrededor, me está creciendo el pelo por momentos y se está erizando a la par que se vuelve rubio (quien lo probó lo sabe). La bilis que derramo por la comisura de los labios está deshaciendo el suelo y desde aquí puedo ver a la vecina de abajo mirarme atemorizada. Diosssss... necesito a la Yakuza para esto... Lo diré claramente:

Yo tengo dos huevos.
Uno se llama Soprano y otro se llama Daft Punk.
Y no, no me gusta que me los toquen.


Vean ahora el vídeo original.



Señores ministros, policías, representantes de mafiosas entidas de gestión que Sortean Guitarras Azules Eléctricas y demás morralla de este país: esto es matar ideas, esto es robar. Se llama plagio. No es piratería, es plagio.

Voy a encender una pira y meterme en ella, a ver si así me calmo un poco...

3 comentarios:

Anónimo dijo...

ya se te pasará, nene.

Culoman dijo...

No es cuestión de que se me pase. También lo digo en frío. Es muy triste, o mejor dicho, vergonzoso, que una empresa de publicidad se dedique a plagiar en lugar de hacer su trabajo. Como decían por ahí, "¿Cómo se puede copiar tan mal algo tan bueno?"

Y sí me ha indignado tanto, es porque se trata de un grupo al que admiro. Simplemente eso.

Fran dijo...

Curioso el comentario sobre la ikurriña, y esa especie de reflexion de que la actual bandera española no nos representa a todos.
Curioso principalmente, porque deduzco que tu no te identificas con la misma, sin embargo das a entender que todos los vascos deben identificarse con la ikurriña (y lo hacen aunque no sean nacionalistas), a pesar de que esta fue inventada por los nacionalistas vascos, es mas fue "apropiada indebidamente", si, copiada de la Union Jack britanica.
Pues no se si sabias que Sabino Arana era un "enamorado" de lo britanico, tanto que llego a publicar algunos escritos contra los discolos irlandeses, y curiosamente sabes por qué, por pedir la independencia.
A que te parece curioso, pues ya sabes, de vez en cuando es bueno leer, que el analfabetismo en estos tiempos ya no pega.